En CDMX, mujeres de todas las edades levantan nuevamente la voz; protestan contra abusos físicos, sexuales, económicos y laborales.
Por:Yulia Bonilla| Foto: Especial | La Razón | 09/03/2026 03:21:13. Hartas de que los abusos laborales, sexuales, psicológicos, económicos y de seguridad permanezcan arraigados en su realidad cotidiana, más de 120 mil mujeres volvieron a inundar las calles de la Ciudad de México con una oleada violeta que no cesó durante casi 10 horas, en las que los gritos y consignas dejaron claro un reclamo: ni un Mundial ni la captura de un narcotraficante ha puesto fin a las violencias que persisten.
Miles de mujeres salieron a las calles de la capital para marchar por el 8M. ı Foto: David Patricio, Daniel Aguilar y Cuartoscuro
Fueron centenares de nombres: Eliza, Viviana, Maricela, Lucía… todas ellas hermanas, hijas, madres, amigas y vecinas, cuyo rostro un día sus seres queridos dejaron de ver, pero que ayer cargaron en pancartas, fichas de búsqueda o carteles para exigir al Estado que descongestione y acelere la garantía de justicia que, denunciaron, las autoridades siempre prometen pero terminan por no cumplir.
El Dato: Colectivos exigieron crear un Sistema Nacional de Cuidados, que incluya estancias infantiles, centros para personas mayores y apoyos a personas con discapacidad.
Es el caso de Jaqueline, por quien un colectivo de más de 20 mujeres fue de los primeros en llegar al Monumento a la Revolución desde las 10:00 de la mañana. Su madre, Mariana, recordó con dolor que su hija un día salió a tomar un café con una amiga y, al día siguiente, su cuerpo sin vida fue localizado detrás de un hospital en La Paz, Estado de México.
Con la voz cortada, este domingo caminó hacia la Plaza de la Constitución con el reclamo a cuestas y la esperanza de que el caso de su hija haga el eco suficiente para que la Fiscalía General de Justicia del Estado de México capture al responsable del que, aseguró, hay indicios.
Mujeres charras también se unieron a las protestas. ı Foto: David Patricio, Daniel Aguilar y Cuartoscuro
Entre los gritos y consignas, el abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, fue motivo de reclamo al comparar que el operativo en su contra obtuvo un despliegue de elementos de seguridad y de una amplia cobertura mediática con la que no cuentan los feminicidios, desapariciones y violaciones cometidas contra mujeres.
El cuestionamiento principal: que sí se tuviera la capacidad para dar con el capo, pero no se demuestre la misma para encontrar a quienes desaparecen o a los responsables de cada delito que se sigue denunciando en el país.
“El Gobierno sí tuvo la capacidad de eliminar a uno de los capos más buscados, pero no logra descubrir quién le arrebató la vida a tu hija?”, se leía entre las pancartas que arrastraba la marea violeta.
Mientras la Copa del Mundo es motivo de remodelaciones aceleradas en calles, estadios y el transporte por parte de las autoridades, este domingo se escuchó entre las quejas de miles: “No queremos un Mundial, queremos seguridad”.
Así gritaban los contingentes a su paso desde el Paseo de la Reforma, avenida Juárez y 5 de Mayo, para llegar a la Plaza de la Constitución.
Y es que el torneo deportivo mundialista es señalado por el desplazamiento de comercios y habitantes que apenas sobrevivían en los alrededores de estadios y colonias que recibirán a los extranjeros; además, lo responsabilizan del encarecimiento de rentas y el crecimiento de la gentrificación que hoy ven “más allá de lo desproporcionado”.
En el Zócalo ya esperaban las vallas que autoridades instalaron ante cada movilización y a las que al inicio de esta marcha no se les realizaron más que pintas, uno que otro golpeteo y sobre las que se pegaron fichas de búsqueda de desaparecidas, denuncias de ataques enfrentados, así como fotos y nombres de agresores.
Al centro de la plancha del Zócalo se encontraba un templete, donde el micrófono era tomado por toda mujer para pedir ayuda, desahogarse y denunciar.
A las tablas de madera subió una pequeña de no más de seis años de edad a hablar del abuso que un hombre cometió contra ella; una adulta mayor que expuso que sus dos hijos la abandonaron luego de haber entregado todo para que pudieran “ser alguien en la vida”.
Pero la tarde avanzó. Hacia las 17:00 horas, miles de mujeres aún llegaban por 5 de Mayo: mujeres con cáncer para denunciar la insuficiencia de medicamentos y servicios; colectivos de mujeres sordomudas, exigiendo inclusión en espacios públicos y servicios básicos; trabajadoras del hogar, que enfrentan salarios insuficientes y tratos denigrantes de sus empleadores; madres víctimas de violencia vicaria.
En la esquina, trabajadoras de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México formaron una fila que evitara la dispersión de las manifestantes hacia un costado de la Catedral, donde las Ateneas, mujeres policía, se encontraban formadas con casco, escudo y extintores.
Y cuando los contingentes terminaron de ingresar al Zócalo, cuando el templete de denuncia ya era retirado y las manifestantes quemaban en distintos puntos sus pancartas, los golpes contra las vallas —que en un inicio sólo realizaba el bloque negro— se convirtieron en decenas de manifestantes de diversos colectivos que se abalanzaron con las palmas extendidas para intentar derribar las estructuras metálicas que blindaban la Catedral Metropolitana.
De un momento a otro, la multitud se repartió las tareas: mujeres encapuchadas vestidas en color negro, otras con alas moradas tapizadas de diamantina se dedicaron a romper el concreto con martillos y jalar los barandales de una de las entradas al Metro Zócalo. Otros grupos corrieron a los puestos ambulantes de frutas a recolectar las bolsas de basura con cáscaras.
Una vez que arrancaron los barandales, intentaron usarlos como escaleras para trepar las vallas, pero los policías capitalinos detrás usaron extintores para alejarlas, lo que provocó lo contrario: entre insultos y gritos contra los uniformados, unieron fuerzas para cargarlos, dieron unos pasos atrás para impulsarse y luego correr a embestir las vallas, lo que llevó a que una puerta se desprendiera.
De inmediato, los policías treparon por arriba de las estructuras con extintores que apuntaron hacia las mujeres que, enfurecidas, comenzaron a lanzar los pedazos del concreto desprendido de los barandales, así como las cáscaras de fruta que recogieron a los ambulantes.
En menos de 10 minutos, aquella esquina entre Palacio Nacional y la Catedral se cubrió del polvo de los extintores; las manifestantes ya se habían concentrado y, como podían, unas seguían lanzando basura, piedras, embistiendo con los barandales arrancados del Metro y unas agitaban sus pancartas para dispersar las sustancias que ya tenían a todas cubiertas de polvo, con tos y ardor en los ojos.
Los intentos de tirar las protecciones no cesaron hasta que los policías arreciaron el uso de extintores y lanzaron las piedras hacia las manifestantes, mientras hacían estallar pirotecnia detrás de las vallas. Varias corrieron a refugiarse.
Elementos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) corrían a auxiliar a las lesionadas por las rocas, por los golpes a las vallas y por las caídas que se dieron entre la huida de la multitud.
La noche cayó y detrás de las vallas se veía cruzar la pirotecnia que estallaba en el aire o ya del lado de las pocas manifestantes que aún permanecieron en el lugar, mientras en el centro del Zócalo se elevaban las llamas de las pancartas, cartones, hojas de papel y demás materiales sobre los que miles de mujeres salieron a denunciar la violencia que no ven dar marcha atrás.
Caen 9 hombres ajenos a la marcha
Por Ivan Ortiz
Aunque se reportó un saldo blanco tras la marcha del 8M, hubo algunos destrozos ajenos a la movilización, por lo cual fueron detenidos nueve hombres.
En un comunicado, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC) indicó que después de la manifestación original, y sin tener relación directa con la marcha de las mujeres, un grupo de aproximadamente 20 hombres comenzó a realizar destrozos en las puertas del Edificio de Gobierno, rompiendo algunas ventanas.
Por otro lado, durante la protesta, personal del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) brindó atención a 90 personas, entre ellas 73 civiles y 14 elementos de la SSC; las cuales presentaron situaciones menores y fueron atendidas en el lugar.
Estas atenciones fueron por deshidratación, desmayos, luxaciones, insolación, caídas a pie de calle y tres atenciones por golpes. A lo largo del operativo se desplegaron 400 mujeres policías, quienes brindaron acompañamiento a las manifestantes.
Las Ateneas frenan al bloque negro
› Por Tania Gómez
Miles de mujeres marcharon el domingo por el Día Internacional de la Mujer en la Ciudad de México, en una jornada que combinó símbolos de paz y episodios de vandalismo; sin embargo, los incidentes resultaron significativamente menores a los registrados en años anteriores.
El bloque negro, colectivo de mujeres encapuchadas vestidas de negro y con el rostro cubierto, protagonizó pintas en muros, cortinas de negocios y mobiliario urbano, así como la ruptura de cristales de algunos edificios y locales a lo largo de Paseo de la Reforma, avenida Juárez y la calle 5 de Mayo.
La policía capitalina confiscó martillos, aerosoles y brocas, pero optó por una contención sin detenciones masivas.
El Tip: El Diputado Cuauhtémoc Blanco (Morena) destacó la importancia de garantizar un trato justo e igualitario para las mujeres.
La jornada arrancó con una imagen que contrastaba con la tensión de años previos: sobre Paseo de la Reforma, algunas de las miles de participantes se acercaron a las filas de mujeres policía del agrupamiento Ateneas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, desplegadas para escoltar y resguardar los contingentes, y les entregaron flores.
El gesto, breve y silencioso, anticipaba una marcha que, pese a los focos de violencia, mantendría un tono predominantemente reivindicativo.
El orden de la movilización respetó el protocolo establecido en años anteriores: las madres víctimas de feminicidio abrieron el recorrido, seguidas por mujeres con discapacidad y familias que asistieron acompañadas de menores de edad.
Los diversos colectivos avanzaron por Reforma coreando consignas como “El violador eres tú” y “La policía no me cuida, me cuidan mis amigas”.
En la Glorieta del Caballito, integrantes del bloque negro realizaron pintas sobre la escultura emblemática, una de las primeras acciones de vandalismo registradas durante el recorrido.
La tensión escaló alrededor de las 15:00 horas. Sobre avenida 5 de Mayo, cuando la agrupación Ateneas se desplegó a lo largo de la vialidad, metros antes de llegar al Zócalo, donde encapsuló a un grupo de manifestantes del bloque negro.
El operativo permitió retirarles martillos, aerosoles y brocas. Durante aproximadamente diez minutos, el avance de la marcha se detuvo mientras el resto de las participantes coreaba insistentemente: “Que las suelten, que las suelten”. Pasado ese lapso, la columna retomó su camino hacia el Zócalo.
La escena se repitió al menos en dos ocasiones más sobre la misma avenida. En esos momentos, un número considerable de manifestantes respondió con una muestra de movilización pacífica: se hincaron en el pavimento, alzaron el puño cerrado y guardaron silencio. La imagen, que duró apenas unos minutos, fue una de las más potentes de la jornada.
Sin embargo, la confiscación de herramientas no frenó del todo al bloque negro. Nuevas integrantes del colectivo reaparecieron portando martillos y aerosoles, y continuaron golpeando las cortinas metálicas de negocios y realizando pintas en fachadas duarante el recorrido.
A su paso por una tienda de ropa deportiva y una sucursal bancaria en la calle 5 de Mayo, diversos grupos pequeños de mujeres encapuchadas dejaron su huella en muros y cortinas.
En avenida Juárez, el vandalismo se extendió a esculturas y edificios: cristales rotos y grafitis marcaron el trayecto. Lo mismo ocurrió en varios tramos de Paseo de la Reforma, donde los muros de distintos comercios y espacios públicos amanecerán este lunes con pintas alusivas a la lucha feminista.
En paralelo a dichos actos, el bloque negro también lanzó botellas contra elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, quienes se mantuvieron a la expectativa sin responder con fuerza. Cerca del Zócalo, algunas integrantes del bloque negro fueron vistas coordinando contingentes sobre 5 de Mayo, en los minutos previos a que la marcha llegara a la Plancha.
Pese a todo, el saldo de la jornada fue distinto al de años anteriores, cuando los enfrentamientos y los daños materiales dominaron la cobertura del 8M en la capital. Esta vez, la violencia fue acotada, los operativos policiales resultaron relativamente efectivos y la mayoría de las miles de participantes completaron el recorrido sin incidentes. Las autoridades capitalinas no reportaron personas detenidas al cierre de esta edición.